Impulso profesional, un proyecto bien planteado pero, aparentemente mal implementado. El Gobierno de Guinea Ecuatorial a través del Ministerio de trabajo y fomento de empleo dentro de las políticas de emplear a la juventud ecuatoguineana lideró la mencionada iniciativa junto con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), el objetivo era establecer una relación directa con las empresas que operan en el país y ponerlas a su disposición perfiles profesionales adecuados por sus actividades.
La primera fase de este proyecto en la que han colaborado empresas como BANGE, GRAN HOTEL DJIBLOHO, MUNI, ECOBANK, ITA AGRO Y CLÍNICA DÑA MARTA ha dejado mucho que desear y eso lo demuestra el descontento de los participantes así como la indignación del Ministerio de Trabajo, pero es que si el río suena es porque lleva agua.
Irregularidades:
El proyecto se dio a conocer como una estrategia sólida que podía generar hasta 5000 empleos, para los próximos años, un dato curioso, ya que en la primera fase las empresas colaboradoras no han generado ni 30 empleos, pese a que eran conscientes del propósito del Gobierno con esta iniciativa. A eso se le suma la falta de información clara, se vendió tanto a la población como a los participantes que los 81 seleccionados iban a ser empleados, y no practicantes, cosa que no era así, además hasta ahora, en el Ministerio de trabajo no obran informes de los participantes ofrecidos por las empresas, en cambio en PNUD sí, y favorables para los estudiantes, lo sorprendente es que algunas empresas alaguen ahora que la falta de reclutamiento en parte fue por bajo rendimiento, algo que crea duda.
Los contratos:

Este es uno de los puntos que más descontento ha creado, posiblemente estos escritos fueron preparados por el Ministerio, y el tipo de contrato era de pasantía, (de prácticas) cuando los participantes ya habían pasado alrededor de dos meses en el programa. Las cláusulas contractuales a las que se sometieron los jóvenes no estaban a su favor de pero, alegan que se vieron obligados a someterse a ellas porque ya estaban completamente implicados en el programa.
Entre estas cláusulas destacan el artículo 3, el cual priva a las empresas a no dar ninguna remuneración a los jóvenes durante el programa, (prácticas) los jóvenes percibieron únicamente durante casi un año que duraron las prácticas 140.000 XAF mensualmente como remuneración que se preparó para ello. También está el artículo 5 el cual no obligaba a las empresas a contratar a los jóvenes tras el periodo de prácticas.
Y de aquí la duda, ¿si las empresas no tenían la obligación de contratar a los participantes por qué de la indignación del ministerio de trabajo, si se supone que los contratos los preparó el ministerio ?
El ministro dijo a las empresas literalmente, “las empresas ya sabían sobradamente la iniciativa del gobierno, la idea era ayudar a los egresados a fin de que estas empresas que representan puedan contratar a los estudiantes tras las prácticas y lamentablemente estamos constatando que algunas empresas no están reclutando”, ¿y cómo es que el mismo ministerio hizo contratos incentivando a las empresas no contratar?.
En dichos contratos se establecía que el periodo de prueba era de 3 meses como es sabido, lo cual implicaba que si un practicante superaba este periodo y la empresa le permite culminar el resto de meses, es porque estaba satisfecha con el rendimiento del joven y que al cabo de este tiempo se le daría un contrato laboral digno, pero las empresas le pintaron la cara al Gobierno y explotaron a muchos jóvenes sin una contratación.

Implicación de Cada empresa según alegan los participantes:
- ITA AGRO, la empresa que peor trato ha dado a los jóvenes de entre todas incluso solicitan de manera unánime que dicha firma abandone por completo el programa «impulso profesional» por tratos inhumanos, violación de las cláusulas contractuales como la duración de la jornada laboral (recogen a los jóvenes a las 6:30h de la mañana les traen de vuelta a la ciudad a las 18h o 19h, un total de 12horas trabajando bajo sol en el campo) cuando la jornada laboral se establece en 8h diarias y no remuneraba las horas extras, no contrató a ningún joven de los 12 que solicitó, una versión contraria a lo que dijo el representante de esta firma en la reunión con el ministerio donde aseguró que se decantaron por unos participantes y dejaron a otros por falta de rendimiento.
- CLINICA DOÑA MARTA: de los 3 que solicitaron solo presentaron contrato a 1. La directora aseguró que necesitaba a los 3 pero finalmente quedó uno y los dos restantes abandonaron, uno por estudios y otro por falta de competitividad.
- MUNI.SA: fue la empresa que más personal solicitó (25 jóvenes) cuando en realidad sabía que no tiene vacancias ni intención de contratar a nadie, por presión e insistencia del PNUD, hasta la fecha solo ha contratado a 6 jóvenes justificando que al resto les tienen en la base de datos, pese haber remitido informes de plena satisfacción por el trabajo de los jóvenes al PNUD.
- BANGE: el mayor socio y cero reclutamiento, solicitó a más de una decena de jóvenes los cuales ni brindó una despedida en el último día de vinculación y hasta la fecha no ha contratado a ninguno de ellos. El representante dijo que los 11 retenidos estaban archivados a la espera de nuevas plazas.
- ECOBANK: solicitó a 2 y contrató a 1.
- GRAN HOTEL DJIBLOHO: pese a que los jóvenes abandonaron sus sueños y otras responsabilidades en las diferentes ciudades (Malabo y Bata) para trabajar allá y sólo cobrando 100.000 como remuneración económica del PNUD, de Casi una decena de jóvenes que solicitaron, solo contrataron a 5.
- HANDA CHINA: una de las empresas que mayor exigencia imponían al PNUD para hacerles la entrega de los jóvenes los más pronto posible, de los más de 15 que solicitó, terminó contratando sólo a 2.
- PNUD: Como brazo derecho del proyecto, por obligación moral y por querer dar ejemplo a las demás empresas, terminó contratando a los 4 jóvenes que solicitaron.
De esta manera un proyecto que ilusionó a la población así como al Gobierno ha sido mal materializado por la falta de colaboración efectiva de parte de las empresas, algo que abre debate si realmente se ha de proseguir a la segunda fase.
